Sin libertad de organización, expresión y prensa no hay democracia verdadera

Colectivo de Derechos Humanos / Noticias  / Sin libertad de organización, expresión y prensa no hay democracia verdadera

Desde su llegada al poder, en 2007, el Frente Sandinista inició un feroz y sostenido ataque al periodismo independiente, primero mediante su política de “información incontaminada” dirigida y ejecutada por Rosario Murillo, en ese momento, coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, su estrategia consistía en el control absoluto de la información proveniente de la administración pública en contravención a la Constitución y leyes de la República que promueven la participación de la ciudadanía en la gestión estatal mediante procesos de auditoria social y otros mecanismos, siendo esencial la información para el impulso efectivo de estos procesos. El control total de la información fue la primera estocada a la incipiente democracia nicaragüense.

El siguiente paso, fue el acaparamiento de los medios de comunicación, siendo fundamental para ello la cooperación venezolana y los fondos ALBA que permitieron la adquisición de medios de comunicación radiales y televisivos, Canal 8 en 2010 y en 2015 uno de los canales con mayor audiencia Canal 2. La maquinaria mediática de Ortega abrió diversos canales de televisión y plataformas digitales oficialistas cuya función se redujo a ser organismos de propaganda oficialistas, ello en detrimento del pluralismo de medios de comunicación.

Un segundo paso, desarrollado de forma simultánea, fue el impulso de una estrategia, basada en la consolidación de un monopolio de medios de comunicación y control de la información, como parte de la misma el gobierno hostigó y persiguió a periodistas críticos. En octubre de 2008 de forma arbitraria agentes policiales allanaron el Centro de Investigaciones de la Comunicación CINCO, organización del periodista Carlos Fernando Chamorro, acción ejecutada con el propósito de criminalizar e intimidar al periodismo independiente. Paralelamente a estas acciones el gobierno arreció su estrategia de control de los espacios gremiales de periodistas y de debilitamiento de la sociedad civil en general.

Una tercera etapa inició en 2018 caracterizada por la ferocidad y brutalidad sin límites marcada por el uso de una diversidad de acciones que pretenden el silenciamiento total de los medios de comunicación y del periodismo independiente. El Colectivo Nicaragua Nunca Más en su informe “Persecución y criminalización del periodismo en Nicaragua” identificó una amplia variedad de mecanismos represivos , tales como:

  1. Criminalización y judicialización
  2. Ataques a la integridad física y psicológica judicialización
  3. Daño patrimonial a medios y periodistas
  4. Obstáculos para el ejercicio periodístico
  5. Violaciones a la libre movilización, circulación y residencia y negativa de otros derechos
  6. Persecución fiscal y aduanera
  7. Garantías de impunidad para perpetradores de estas violaciones.
  8. Desplazamiento forzado de periodistas

Todas estas acciones están dirigidas a silenciar a la sociedad e imponer la «verdad oficial» caracterizada por la negación de las graves violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, siendo uno de sus resultados un desplazamiento forzado sin precedentes en la historia de Nicaragua, en 2021 más de 100 mil nicaragüenses se vieron forzados a salir del país como resultado de la violencia política, entre ellos al menos 70 periodistas, decenas de trabajadores de medios de comunicación y sus familias.

Vea el video sobre este tema en el YouTube del Colectivo:

En 2021 el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo optó por cerrar todos los espacios democráticos y la salida a la actual crisis, contrario a ello subieron la parada e incrementaron la represión, desarrollando un verdadero terrorismo de estado cuyos blancos principales fueron sociedad civil, defensoras y defensores de derechos humanos, periodistas y oposición política.

Como resultado de la implementación del combo de leyes represivas aprobadas entre 2020 y 2021 la Fundación Violeta Barrios de Chamorro (FVBCH) anunció el cierre de sus operaciones, aduciendo que no se sometería a una ley que exige registrarse como agente extranjero para recibir fondos . A partir de mayo de 2021 la persecución judicial contra periodistas aumentó exponencialmente, especialmente contra trabajadores de la FVBCH; el gobierno privó de la libertad a periodistas y comunicadores críticos como Miguel Mendoza, todos ellos sometidos a torturas y tratos crueles inhumanos y degradantes; convirtió al Ministerio Público en un mecanismos para la intimidación el cual procedió a citar a decenas de periodistas; cerró medios de comunicación, allanó de las oficinas de Confidencial y confiscó las instalaciones de La Prensa.

Estas arbitrarias acciones dirigidas a dinamitar y aniquilar el espacio cívico, así como mandar un mensaje intimidatorio no solo a los periodistas sino también a la sociedad en general constituyen graves violaciones de derechos humanos a la libertad de expresión, de prensa, de asociación, de informar y recibir información. No obstante, pese a la brutalidad y sistematicidad de las mismas el periodismo independiente desde la clandestinidad en Nicaragua y desde el exilio en diferentes países sobre todo en Costa Rica ha sabido dar la cara y persistir en su labor de informar.

Desde el exilio las y los periodistas se han organizado en diferentes plataformas digitales, han iniciado procesos de asociación para responder a este contexto represivo como fuerza organizada desde un territorio que los acogió como solicitantes de refugio y que les garantiza su derecho a asociarse. Sin duda los retos son mayúsculos, sobrevivir a esta embestida y continuar desarrollando la labor es el mayor acto de resistencia y resiliencia, ello en el marco de una dictadura cruel y la pandemia del Covid 19 que a 21 meses de haber llegado al continente americano continúa causando estragos a nivel mundial.

Desde el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más destacamos el coraje de estas mujeres y hombres que en el peor contexto posible de forma individual y colectiva continúan acompañando a las víctimas de la represión y sus justas demandas de justicia, democracia y libertad. No tenemos duda que su contribución en la construcción de memoria y a la defensa de los derechos humanos es invaluable. Desde el Colectivo reiteramos nuestro compromiso de acompañarles en su demanda por un periodismo libre, plural, independiente.

“La libertad de expresión, en todas sus formas y manifestaciones, es un derecho fundamental e inalienable, inherente a todas las personas. Es, además, un requisito indispensable para la existencia misma de una sociedad democrática”

Artículo 1, Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión
Abrir chat
¿Necesitas ayuda?
¡Hola!