Periodismo nicaragüense en el exilio

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La represión estatal del gobierno de Daniel Ortega a partir de abril de 2018 se caracterizó por cometer graves violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, en respuesta a ello, más de 170 mil nicaragüenses tuvieron que desplazarse forzadamente hacia otros países, incluyendo a periodistas, personal de prensa y trabajadores de medios de comunicación.

Entre octubre de 2020 y febrero de 2021 la Asamblea Nacional aprobó un combo de leyes que no solo transgreden los derechos y libertades fundamentales, sino que instaura un mecanismo de persecución, criminalización y judicialización al periodismo independiente, por lo cual, a partir de 2021, hubo una segunda ola de exilio de periodistas, incluyendo a periodistas que habían retornado al país, como es el caso de Carlos Fernando Chamorro, Martha Irene Sánchez, entre otros. En el ejercicio ético del periodismo se establece un compromiso con la sociedad de revelar, de informar con verdad y justicia, sin embargo, en Nicaragua esta función es de alto riesgo.

Según cifras del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, en Costa Rica, a febrero de 2021, se encontraban al menos cien mil nicaragüenses solicitantes de refugio , sin embargo, según información de la Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica, a noviembre 2021, hubo un incremento exponencial de las solicitudes de refugio de personas nicaragüenses en este país, superando las 47 mil aplicaciones a esta categoría de protección internacional en el último año.

Costa Rica es el principal país receptor de nicaragüenses solicitantes de refugio, no obstante, Estados Unidos de América y México también se han vuelto un destino para miles de nicaragüenses que huyen de la violencia estatal. Los riesgos y las amenazas de viajar hacia el norte del continente son altos, no solo por la inseguridad pública que vive el triángulo norte (El Salvador, Honduras y Guatemala), por las maras, agrupaciones delincuenciales, cárteles de narcotráfico y la trata de personas, sino por la burocracia estatal y las pocas políticas públicas en temas de migración y refugio existentes en México y Estados Unidos.

Muestra de ello son las altas cifras de detenciones migratorias de población nicaragüense, el 04 de diciembre de 2021 el gobierno mexicano registró 11 mil detenciones de nicaragüenses, que en su mayoría son deportados sin garantías de protección. Esta es una cifra sin precedentes y que deja en evidencia el cambio de flujo migratorio hacia Estados Unidos.

Por otra parte, los que logran pasar la frontera no cuentan con la certeza de ser recibidos y de ser beneficiarios de algún tipo de protección internacional. Tal como fue el caso de la periodista nicaragüense Marisol Balladares, quien relata que fue detenida en la prisión preventiva de La Joya, en Texas junto a su hija Gloria Escorcia, que también es periodista.

En una entrevista brindada al medio digital Despacho 505, Balladares denunció haber sufrido “violaciones inhumanas” junto a su hija “y más de 95 mujeres nicaragüenses” que entraron por tierra y sin papeles a Estados Unidos, al igual que 200 hombres.

“Fuimos a prisión preventiva ‘La Joya’ en Texas, por 72 horas, con temperaturas extremadamente bajas, durmiendo en el piso, con la ropa llena de lodo con la que cruzamos, con derecho a bañarnos cada cuatro días. Posteriormente nos trasladaron en un avión con grietas, esposadas de pie y la cintura a El Paso. No se nos brindó mascarillas”.

Marisol Balladares, periodista nicaragüense en el exilio

El exilio se ha convertido en el destino y hogar de miles de nicaragüenses que buscan proteger su vida y la de sus familiares, incluyendo al menos a 70 periodistas, comunicadores y personal de prensa, quienes se enfrentan a una gran cantidad de dificultades y obstáculos, no solo para sobrevivir, sino para continuar ejerciendo su labor. La gran mayoría se encuentran en Costa Rica, país en el que existe un alto índice de desigualdad social y un nivel de inflación financiera muy elevado, siendo uno de los países más caros de la región centroamericana y el cuarto en el continente americano.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) esgrimió en su Informe sobre Migración Forzado de personas nicaragüenses a Costa Rica de septiembre de 2019:

“Los principales perfiles de migración forzada de las personas perseguidas que salieron de su país en búsqueda de protección internacional entrevistadas por la CIDH coinciden con los grupos que anteriormente habían sido identificados por la Comisión como víctimas de graves violaciones a sus derechos en Nicaragua en las diferentes fases de la represión identificados son estudiantes, médicos, periodistas y defensoras y defensores de derechos humanos. ”

Ocho testimonios de periodistas en el exilio

Debido a lo antes expuesto, las condiciones socio económicas y humanitarias en las que viven las y los periodistas son difíciles, no solo por la carestía de la vida, por la falta de acceso a vivienda, servicios públicos, salud, educación trabajo y seguridad social, sino por la discriminación y xenofobia histórica en contra de la población nicaragüense, ejemplo de ello es el testimonio de Nydia Eliza Monterrey Guillén, comunicadora del noticiero HORA CERO, quien nos relata:

“Una de las cosas más duras del exilio, para mí, ha sido no tener identidad, es como no saber quién sos, o sentirte que no sos nadie, porque cuando nosotros venimos aquí solamente teníamos una esquela que decía la fecha de nuestra entrevista, pero ese papel no valía para nada. No valía para que sacaras dinero en el banco, no valía ni para cambiar 20 dólares, porque con tu cédula nicaragüense no lo podés hacer” .

Sin lugar a dudas el desplazamiento forzado representa en sí mismo una pesada carga para quienes se vieron forzados a salir de su casa, de su trabajo y de su país salvaguardar su vida, integridad y libertad personal, ya que esto significa no solo la salida y destierro del país, sino la separación de las familias, amistades, trabajos, sueños y años de esfuerzo, por lo cual los lazos socioafectivos de las personas que se ven obligadas a salir del país se rompen con consecuencias en la salud mental.

Para Leticia Gaitán, periodista nicaragüense de 100% Noticias que tuvo que exiliarse después del allanamiento del canal y de la primera detención arbitraria de Miguel Mora Barberena, ella expresó:

“No ha sido fácil, he aprendido a llevarlo, sobrellevarlo, pero los primeros meses fueron los más duros, ya no pude mirar a mi niño, hablaba poco, lo llamaba, pero él ya no quería hablar conmigo, eso fue muy duro porque el niño le tiraba el teléfono a su papá”

En el caso de Leticia, ella tuvo que desplazarse forzadamente hacia Costa Rica sin su familia debido al riesgo que enfrentaba.

Otro periodista (que pidió anonimato) denunció ante el Colectivo:

“Yo estuve trabajando como encuestador durante mucho tiempo, tuve que caminar kilómetros tras kilómetros, permanecer de pie en los centros comerciales durante periodos prolongados con la promesa de obtener un salario que a veces ni llegaba completo, sentí que me explotaban y que, como solicitante de refugio no me valoraban…”

Este mismo periodista denunció que le tocó vivir en más de 15 lugares diferentes donde le fueron robados documentos personales, libros, ropa, zapatos y que incluso al no tener una cama propia, tuvo que dormir en una colchoneta sobre la tierra en una de las casas donde lo recibieron .

Uno de los primeros periodistas judicializado en Nicaragua fue el director del medio digital Boletín Ecológico, David Quintana, quien, debido a esta criminalización, seguida de la persecución política, asedio, golpes, insultos y violencia estatal a la que se enfrentó tuvo que exiliarse en Costa Rica en junio de 2021. En una entrevista realizada por este Colectivo a Quintana, manifestó:

“…Como todos saben, el obtener fondos para el pago del hogar y comida es una necesidad de primera, tener alojamiento, comida, equipos de edición y producción y acceso a Internet es necesario. El tema del seguro médico es otro tema. Muchos colegas sobrepasan los 50 años. Toda su vida no aprendieron otra cosa que Periodismo…”

Para la comunicadora matagalpina Leana Icabalceta, al consultarle sobre los retos y desafíos para el periodismo independiente nicaragüense en el exilio expresó:

“Por otra parte no alcanza en un país tan caro sumado a que deben pagar renta cuando quizás en Nicaragua tienen casa propia. Segundo, si quieren seguir trabajando el tema de la crisis del país es encontrar otro modo de sostenibilidad para seguir informando dado que este tema en algún momento se ha normalizado para el público, son 3 años y la información es la misma, detenciones arbitrarias, corrupción, etc. Agregale que vino la pandemia y si tenían proyectos independientes muchos donantes han dado prioridad a informar sobre salud y la lucha por la libertad se movió a un segundo plano».

El Colectivo consultó al periodista Gerall Chávez Nicaragua, integrante de la plataforma digital Nicaragua Actual sobre los retos, desafíos y obstáculos que enfrenta el periodismo nicaragüense en el exilio, a lo cual respondió:

“Existen muchos desafíos que enfrentan los periodistas nicaragüenses, incluyendo la persecución a nuestros familiares, amenazas continuas por desafiar al régimen Ortega Murillo, el poco acceso a la información y a las fuentes, ya que la mayoría están presas, por lo cual existen pocas fuentes de información, hacer periodismo desde el exilio ha sido un gran desafío, pero lo hemos logrado”.

El periodista continúa expresando:

“Enfrentamos situaciones socioeconómica, muchos de los periodistas que estamos exiliados no contamos con los recursos para hacer periodismo. En el caso de los colegas que vinieron recientemente el tema de alimentación y ayuda humanitaria son desafíos principales que se enfrentan diario, la poca publicidad que se recoge de los periodistas que tenemos ya casi tres años de estar en Costa Rica solo solventa el tema de la operatividad del medio, pero hay otras necesidades pagar casa, alimentación, viáticos de transporte para realizar coberturas porque también desde costa rica hacemos cobertura, el tema humanitario, el tema de tener los recursos que tenemos para seguir haciendo periodismo es un gran desafío que enfrentamos, sin embargo lo hacemos, el compromiso es eso, seguir informando.”

En palabras del periodista Julio López, del medio digital Onda Local:

“Los principales obstáculos han sido los recursos económicos porque prácticamente nos ha tocado empezar desde cero para adquirir los equipos de trabajo. Por ejemplo, yo he venido comprando poco a poco, pero todavía me faltan micrófonos, consola, aislantes de sonido, cables para micrófonos, luces, grabadoras de voz. El espacio de trabajo no es el óptimo ya que todo lo hacemos desde el cuarto y la conectividad a internet es limitada”.

Y es que para ejercer el periodismo también es importante contar con las condiciones óptimas tanto laborales como cotidianas, en tal sentido López expresó:

“La situación económica es difícil, muchos estamos sin salarios y hemos estado dependiendo de las ayudas de emergencia. Otros están en el desempleo total y las plataformas digitales aun no son sostenibles. La mayoría no tienen acceso al seguro social y no todos cuentan con el seguro de ACNUR.”

Es necesario manifestar que las condiciones socioeconómicas y humanitarias que enfrentas las y los periodistas nicaragüenses aumentan debido al riesgo de la pandemia del COVID-19 que a la fecha ha generado la muerte de tres periodistas nicaragüenses: Gustavo Bermúdez, Sergio León e Ileana Lacayo.

Estos testimonios son una pequeña muestra de las difíciles condiciones socioeconómicas y humanitarias que enfrenta diariamente el periodismo independiente que continúa informando con dignidad y veracidad sobre las graves violaciones a los derechos humanos, los crímenes de lesa humanidad, la corrupción, los ataques a la libertad de expresión y prensa, así como la situación política de Nicaragua, demostrando su compromiso con la verdad.

A la fecha, el Colectivo ha documentado 45 testimonios de periodistas nicaragüenses quienes han denunciado criminalización, robo de equipos, amenazas en contra de su integridad física, psicológica y moral, tortura, malos tratos, espionaje, desplazamiento forzado, persecución política, ahogamiento fiscal, así como también censura y autocensura debido a las leyes arbitrarias aprobadas recientemente en Nicaragua.

Acompañamiento psicológico a periodistas exiliados en Costa Rica

Debido a todos estos acontecimientos y eventos traumáticos que enfrentaron y enfrenta el periodismo independiente en Nicaragua, el Colectivo inició en septiembre un proceso de acompañamiento psicológico a periodistas exiliados en Costa Rica con el objetivo de apoyar a esta población en la estabilización de su salud mental, desgastada por la serie de acontecimientos traumáticos vividos en los últimos años en su país.

Ante todo, debemos resaltar la parte humana del y la periodista que más allá de su profesión, de su entrega y ética profesional, sigue siendo humano, cargado de emociones y afectos, con familias y redes que le necesitan. De ahí una de las principales afectaciones que vive, separación familiar, causante de crisis de ansiedad y depresión.

Un rasgo común en encontrado en las y los periodistas atendidos fue la carencia de autocuido, pues en el ejercicio de su profesión han sacrificado tanto su salud física como mental causando estados de alerta permanente, altos niveles de estrés que a su vez desencadenan en sensaciones o manifestaciones corporales, malestar constante.

El objetivo de estos procesos es brindar a las víctimas ante todo la posibilidad de estabilizarse mentalmente luego de vivir situaciones traumatizantes como lo son la persecución y el propio exilio, proporcionar estrategias eficaces para solucionar, afrontar, manejar, superar o prevenir aquellos problemas psicológicos, dificultades tanto internas como externas, síntomas consecuencia de Trastorno de estrés postraumático diagnostico común en la población atendida.

Se aborda como parte de la estabilización el desarrollo de las capacidades intrínsecas de cada persona, dotándolas de nuevos recursos personales o utilizando los que ya tienen, pero no han identificado o han perdido como consecuencia del trauma vivido, para lograr a futuro aplicarlas a las diferentes áreas de su vida (personal, sentimental, familiar, laboral, social, etc.) integrando conductas, estados afectivos o sentimientos y procesos de pensamiento que así lo permitan.

De los principales logros destacan la estabilización psicológica (control de síntomas), a través del autoconocimiento se logra el manejo de emociones con técnicas para auto regularizar, la modificación de pensamientos irracionales, patrones conductuales disfuncionales e imágenes mentales son parte de los cambios visibles en las personas atendidas.

La estabilidad social es un pilar fundamental para los comportamientos conductuales de las personas, por eso es necesario proporcionar de recursos interiores que permitan asimilar el cambio drástico que representa el exilio, la creatividad, la destreza para emprender y empezar de nuevo, si es posible a través de alianzas obtener otros factores protectores para las víctimas (refugio, alimentación, salud, educación, laboral).

Finalmente, es necesario manifestar que las y los periodistas son también defensoras y defensores de derechos humanos que trabajan de la mano con las organizaciones de la sociedad civil y que desde el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más honramos la labor que ejercen valientemente los hombres y mujeres de prensa nicaragüenses que pese al exilio continúan ejerciendo el periodismo independiente, por lo cual agradecemos también cada aporte que realizan, denunciando a las violaciones de derechos humanos, acompañando a las víctimas y dándole voz a quienes han sido silenciados y silenciadas.

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