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Campesinos en Nicaragua

Ejecuciones arbitrarias a campesinos en Nicaragua

Ejecuciones en el campo

En los últimos meses la escalada violenta retornó al área rural, registrándose ejecuciones selectivas de líderes opositores que participaron en la protesta cívica. En los primeros ocho meses de 2019 se registran al menos 18 campesinos asesinados, de los cuales 3 campesinos fueron privados de la vida en Trojes-Honduras, todos ellos refugiados y 2 de ellos pertenecientes a una misma familia (familia Montenegro).

Para el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca +, estas ejecuciones son selectivas si consideramos que 15  de estos asesinatos se circunscriben a la zona norte del país, conocida en la década de los ochenta como “Corredor de la Guerra” y eran opositores al Gobierno, al menos 8 de ellos, lo eran abiertamente: 1 fungía como trabajador de una Alcaldía opositora (Wiwilí); 3 eran ex contras; 3 miembros de partidos políticos (2 miembros del partido CxL 1 del PLC) y 4 fueron privados de la vida, cuando salían de eventos o reuniones.

Queda en evidencia que estas acciones siguen siendo parte de una política de represión en el campo, que actualmente se ha recrudecido por la vinculación de los campesinos a las luchas contra la concesión canalera y recientemente por sumarse a las protestas sociales iniciadas en abril de 2018. En todos estos crímenes queda claro que la intencionalidad es privar de la vida.

7 asesinatos en cuarenta días.

En el periodo analizado se reportan 7 asesinatos de campesinos, 5 de ellos de los municipios del Cuá, Wiwilí y San José de Bocay del Departamento de Jinotega y dos ocurridos en Nueva Segovia.

El 18 de julio de 2019, en la Comunidad de Rama Mesa, Mozonte, jurisdicción de Nueva Segovia, fueron encontrados los cadáveres de los ciudadanos: Harvin Antonio Suárez Chavarría (conocido como Pedro) y Roberto Hernández Mejía, el primero de ellos, era militar en retiro y reconocido opositor del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Según los diarios de circulación nacional, uno de los testigos aseguró que escuchó ráfagas de arma de fuego una hora antes de que se encontraran los cadáveres, que los disparos pertenecen a fusiles AK-47 y que posiblemente este crimen lo hayan cometido fuerzas paramilitares.

El 23 de julio 2019, pobladores de la Comunidad Las Torres, municipio de San José de Bocay en el departamento de Jinotega, encontraron el cuerpo del campesino Carmelo Lanzas Pérez, el cadáver de Lanzas presentaba al menos seis impactos de bala, al parecer de un arma calibre 38. Tres balazos lo atravesaron de izquierda a derecha los costados y además tenía dos tiros en un brazo y otro que le impactó en la oreja y le salió por el lado derecho de la cabeza, según información de medios de comunicación.

En la misma región, el día 28 de julio, fueron encontrados los cadáveres de los campesinos José Benedicto Tinoco Pérez (Comunidad Santa Rosa) y Walter Antonio Pérez Lúquez (Comunidad El Tabaco), ambos en el municipio de El Cuá, en circunstancias sospechosas y con características de ejecuciones extrajudiciales, sumarias y arbitrarias.

El 12 de agosto fue ejecutado Francisco Rivas, en la Comunidad Flor de Caña, Wiwilí-Jinotega.  La víctima fue sacada violentamente por un grupo armado de la vivienda en la que trabajaba, propiedad de Santiago Escobar. Fue asesinado aproximadamente a un kilómetro en la ruta hacia Plan de Grama. Cerca del lugar del asesinato hay un puesto policial a menos de 2 kilómetros. Narraron campesinos de la zona a medios de comunicación.

El 27 de agosto Francisco Blandón fue asesinado en la comunidad de Wiwilí-Jinotega. Testigos del hecho refirieron que Blandón fue atacado por un motorizado de identidad desconocida, cuando se dirigía a hacer compras a la comunidad San José Maleconcito. El desconocido hizo varios disparos y la víctima perdió la vida de forma instantánea.

Francisco Blandón era cuñado de los hermanos Oliver y Edgard, ambos Montenegro Centeno, alias “Comandante Cabezón”, los dos asesinados en 2019, el primero asesinado el 23 de enero en su finca en la comunidad Caño de la Cruz, a unos 30 kilómetros al norte de la cabecera municipal de El Cuá, departamento de Jinotega donde lo privaron de la vida.  El segundo asesinado el 27 de junio junto a su hijo en Trojes Honduras donde se encontraba refugiado. La policía señaló a Edgar Montenegro de liderar tranques el año pasado, específicamente del de La Marañosa, ubicado en el empalme que conecta el municipio de Wiwilí con el municipio de El Cuá y Pantasma.

Para el Colectivo es de suma gravedad que en siete meses cuatro miembros de una reconocida familia opositora del norte del país hayan sido ejecutadas, siendo un hecho sin precedentes en la última década y que revela un patrón de persecución a opositores.

En estos crímenes se pueden identificar los siguientes patrones: vinculación reciente o en el pasado de las víctimas a grupos de armados con fines políticos en zonas rurales sobre todo del norte de Nicaragua (Jinotega, Matagalpa, Nueva Segovia, y Región del Caribe Norte); discurso oficial estigmatizante la cual descalifica y criminaliza a las víctimas; queda claro que el objetivo de estas acciones es matar y no capturar. Existe, además un patrón de no investigación y en consecuencia de impunidad. 

Asesinatos frustrados

En el municipio de Wiwilí se reportó un atentado contra la vida del vicealcalde opositor Manuel Blandón Zamora. Vecinos de la zona escucharon disparos de AK-47 en las inmediaciones su casa de habitación; en la puerta de la vivienda impactaron al menos tres disparos. Testigos afirman que este acto fue llevado a cabo por fuerzas parapoliciales, denominadas por la población como paramilitares, quienes se presentaron a dicha casa de habitación disparando a las puertas y destruyendo los candados, según familiares, el hecho sucedió el día 18 de julio de 2019, a eso de las 10:50 PM.