Conmemoración de las víctimas de la masacre en Carazo

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Masacre Carazo

Un contingente de al menos 2,000 armados irrumpió en Jinotepe, Diriamba y Dolores la madrugada del 8 de julio de 2018 con licencia para matar.
Portaban armas PKM, RPG-7 y hasta granadas. Cortaron la señal de telefonía y se tomaron los hospitales.

El plan fue denominado por el gobierno de Daniel Ortega como ‘Operación Limpieza’, y Carazo fue su epicentro debido a la fiera resistencia de
los rebeldes en sus trincheras. En menos de 12 horas de enfrentamientos se produjeron 38 muertes.

Las campanadas de los templos fueron la señal de alerta. Al amanecer del domingo 8 de julio, caravanas de policías y paramilitares llegaban por
todos los puntos cardinales a Diriamba y Jinotepe con licencia para matar. Fue un ataque despiadado contra manifestantes opositores a Daniel
Ortega que dejó una estela de muerte, llanto y rabia que, un año después, sigue latente.

Entraron con todo. La orden era desmantelar los tranques que caraceños habían levantado en protesta contra la dictadura por la represión que
venía ejerciendo contra el pueblo desde el 18 de abril.

Para Nicaragua fue su jornada más sangrienta luego en casi tres meses de iniciadas las protestas contra el presidente Daniel Ortega, según las
estimaciones de organismos locales de defensa de los derechos humanos.

El gobierno nicaragüense, a través de un comunicado simplemente dijo que había cumplido su deber constitucional de restablecer el orden y la
libre circulación en el país.

En esa jornada, según los datos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), murieron 21 personas, lo que ayudó a convertir
lo que empezó como una protesta en contra de una reforma del sistema de pensiones en un verdadero alzamiento en contra del presidente Ortega.

“Operación limpieza”
La “operación limpieza” para quitar los tranques y barricadas que la población tenía en Jinotepe, Diriamba y varios municipios de Matagalpa,
inició al amanecer del domingo, con la participación de la policía y civiles armados leales a Ortega.

“Sigue la represión en Nicaragua. Grupos armados progubernamentales apoyados por la Policia entran en las ciudades de manera masiva.
Tiroteos y ráfaga de balas”, denunció casi inmediatamente por Twitter el secretario ejecutivo de la CIDH, Paulo Abrao.

Las “jornadas de limpieza” se dan después de que Ortega pronunciase un discurso el pasado sábado diciendo que habrá elecciones cuando la ley lo
mande en 2021 y no en 2019 como se lo ha demandado la Organización de Estados Americanos (OEA), la Iglesia y la oposición nicaragüense.

“Aquí las reglas las pone la Constitución de la República a través del pueblo, las reglas no pueden venir a cambiarlas de la noche a la mañana
simplemente porque se le ocurrió a un grupo de golpistas”, señaló Ortega en una marcha convocada en Managua.

En el 2018 se contabilizó primeramente 10 cadáveres que el IML recibió el domingo procedente de Carazo, seis ingresaron como desconocidos y
cuatro identificados, entre ellos los policías Hilario Ortiz Zavala y Faber López Vivas.

Todos los muertos que dejó la llamada “operación limpieza” en Diriamba y Carazo, que ese domingo realizaron fuerzas combinadas entre la policía y
parapolicias, presentaban heridas de bala en el tórax y región abdominal, según los dictámenes forenses.

A dos años de esa jornada en la que se cometieron crímenes de lesa humanidad, según organismos de derechos humanos, los manifestantes que
escaparon a la muerte honraron a sus muertos y recordaron que la impunidad campea en torno a esta masacre.

Desde el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca + nos unimos a las familias nicaragüenses que después de dos años de la Masacre de Carazo exigen justicia por los asesinatos y las violaciones a los Derechos Humanos cometidos por agentes policiales y parapoliciales.